REVOLUCIÓN DE LAS 3D (1990-1999)

 


En los años 90, las videoconsolas experimentaron un importante avance técnico con la llegada de la "generación de 16 bits", conformada por la Mega Drive, la Super Nintendo Entertainment de Nintendo, la PC Engine de NEC, conocida como Turbografx en occidente y la CPS Changer de Capcom. A la par, la consola Neo Geo de SNK se destacó por igualar las prestaciones técnicas de un arcade, aunque resultó demasiado costosa para la mayoría de los hogares.

Esta generación representó un aumento significativo en la cantidad de jugadores y la introducción de nuevas tecnologías como el CD-ROM, lo que permitió una importante evolución en los diferentes géneros de videojuego.

En ese momento, varias compañías comenzaron a trabajar en videojuegos con entornos tridimensionales, principalmente en el campo de los PC, obteniendo diferentes resultados, desde las "2D y media" de Doom, hasta las 3D completas de 4D Boxing y las 3D sobre entornos pre-renderizados de Alone in the Dark. En cuanto a las ya antiguas consolas de 16 bits, su mayor y último logro se produjo en la SNES mediante la tecnología 3-D de pre-renderizados de SGI, siendo su máxima expresión juegos como Donkey Kong Country y Killer Instinct. La competencia de la SNES, la Mega Drive, lanzó Virtual Racing, el primer juego poligonal en consola, que tuvo un gran éxito y marcó un antes y un después en los juegos 3D en consola.

Pronto, los videojuegos en 3D comenzaron a ocupar un lugar importante en el mercado, principalmente gracias a la "generación de 32 bits" en las videoconsolas, como la Sony PlayStation y la Sega Saturn (principalmente en Japón); y la "generación de 64 bits" en las videoconsolas, como la Nintendo 64 y la Atari Jaguar. Además, se crearon aceleradoras 3D para los ordenadores.

La consola de Sony apareció después de un proyecto iniciado con Nintendo (denominado SNES PlayStation), que consistía en un periférico para SNES con lector de CD. Sin embargo, Nintendo rechazó la propuesta de Sony, y ésta lanzó independientemente la PlayStation. A su vez, los arcades iniciaron un lento pero imparable declive a medida que aumentaba el acceso a consolas y ordenadores más potente.

Los videojuegos portátiles experimentaron un verdadero auge gracias a las nuevas tecnologías más poderosas. Máquinas como la Game Gear (Sega), la Lynx (Atari) o la Neo Geo Pocket (SNK) se unieron a la Game Boy, pero ninguna pudo hacerle frente a su popularidad.

A finales de la década, la consola más popular era la PlayStation, con juegos destacados como Final Fantasy VII de Square, Resident Evil de Capcom, Winning Eleven 4 de Konami, Gran Turismo de Polyphony Digital y Metal Gear Solid de Konam.

En PC, los juegos de acción en primera persona (FPS), como Quake de id Software, Unreal de Epic Megagames y Half-Life de Valve, eran muy populares, al igual que los juegos de estrategia en tiempo real (RTS), como Command & Conquer de Westwood o Starcraft de Blizzard. Además, las conexiones entre ordenadores mediante internet facilitaron el juego multijugador.

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